domingo, 25 de octubre de 2009

Maras y Pandillas, Comunidad y Policía en Centroamérica

Maras y Pandillas, Comunidad y Policía en Centroamérica
Hallazgos de un estudio integral
Realizado por Demoscopia S.A.

Guatemala Octubre 2007

El estudio fue financiado por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo Internacional (Asdi) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), llevado a cabo en la región, con el objeto de estudiar el fenómeno de las pandillas y maras.
El estudio se realizo con mareros, y ex pandilleros, tomando también como referencia a jóvenes en situación de riesgo, analizando los familiares de los pandilleros, así como los vecinos de comunidades con presencia de pandillas. El estudio contempla el punto de vista de las autoridades públicas, representantes de la justicia penal, ONG, Iglesias, Empresarios y Representantes de comunicación social. Las maras tienen una notoria expansión en Guatemala, El Salvador y Honduras, en Nicaragua se manifiesta de manera incipiente y en Costa Rica apenas presenta signos de su aparición.
Los aspectos organizativos y de identificación cultural de las maras, indica que los jóvenes declaran que en las pandillas satisfacen sus necesidades personales; destacan la falta de atención, apoyo y bienestar en sus familias, indicando como contraparte que en las pandillas obtienen protección, solidaridad, mayor confianza, madurez y cariño. Las maras están bien organizadas, indicando que la desarticulación de uno o varios miembros aunque sean lideres, no las lesiona. La territorialidad es un aspecto importante; las maras buscan que su territorio sea cada vez más grande. Las autoridades creen que las maras tienen una organización vertical, la cual contrasta con la opinión de los de las maras, los cuales enfatizan que su organización es de carácter horizontal, rechazando la existencia de un capo o gran jefe. Las autoridades consideran a las maras como un fenómeno con estructuras dinámicas, el cual esta en proceso de evolución, las cuales se van transformando con el cambio del entorno legal, social y económico. Es importante el hecho de que el desarrollo de las políticas de cero tolerancia o mano dura, así como los encarcelamientos masivos, solo fomentan el afianzamiento de las maras, las cuales en muchos casos logran sus propósitos en los penales. Los programas de mano dura provocan que las maras se organicen mejor, por ello, se recomiendan políticas de prevención en la infancia y apoyar el proceso de salida de las pandillas.
Los pandillas cuentan con varios aspectos culturales tales como normas y sanciones en donde el espacio físico se toma como un territorio simbólico. Tienen rituales de ingreso que representan la demostración de valor y lealtad al grupo. Los mareros utilizan otros símbolos para manifestar su identidad, como el lenguaje, estética, tatuajes, vestuario y los grafitos. El graffiti sirve para demarcar el territorio y ser así reconocido por las pandillas.
En Centroamérica se identifican dos pandillas, la MS o mara Salvatrucha y la Pandilla 18. Cada una tiene comportamientos diferentes en cuanto a actividades, sistema de ingreso, jerarquías etc. Las mujeres en las pandillas no superan el 50 %, su posición es subalterna.
Las actividades de las pandillas son delincuencia, consumo de drogas, actividades cotidianas, algunos con trabajo legal, participación en el narcotráfico (narcomenudeo). La afiliación a las maras presenta varios factores de riesgo, tanto a nivel individual como familiar.
El origen de las maras es por factores como el fracaso y retirada del Estado que abandonó el desarrollo de políticas sociales, institucionalización de la corrupción, transformaciones económicas y sociales experimentadas por la región en las últimas dos décadas, influencia del crimen organizado, narcotráfico y la propia acción de los gobiernos que al poner su énfasis en la represión y en políticas de mano dura fortalecen la cohesión interna de estos grupos.
En líneas generales, la mayoría de los familiares ven a sus parientes mareros como jóvenes sin oportunidad o víctimas del sistema, mientras que para la mayoría de los vecinos, el marero es una persona peligrosa.
El primer punto de contacto de las maras con el sistema legal es la policía, el estudio expone a Guatemala como el país que tiene la mayor percepción negativa de la policía, manifestando que la relación de la policía con el narcotráfico ha ido creciendo.
La salida de las maras se da debido a que la mayoría de los pandilleros acaban dejando atrás su vida como tales una vez que consolidan su transición a la vida adulta. La salida de la pandilla según los mareros se hace viable si existen una serie de situaciones tales como: factores de tipo estructural y cognitivos (transformación personal). Se puede señalar que la salida de la mara se dificulta por cuatro razones: miedo a los pandilleros, pérdida de beneficios adquiridos, falta de apoyo del estado y rechazo social existente.

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